¿Qué espectador supone “Descubriendo a Forrester”? (En Netflix)

publicado en: Cine y Reflexividad | 0
Esta es una de las preguntas hermenéuticas que se pueden formular sobre la película “Descubriendo a Forrester”. La película no solo construye personajes; también construye un espectador. Desde una perspectiva hermenéutica, inspirada en Paul Ricoeur, Hans-Georg Gadamer, Umberto Eco, Julio Cabrera y nuestra noción de reflexividad perceptiva, puede afirmarse que la película presupone un tipo específico de receptor capaz de aprender junto con los protagonistas.
 
El espectador como protagonista de un proceso de reflexividad perceptiva
  1. La película no solo narra una transformación: invita a transformarse
Una primera lectura podría afirmar que Descubriendo a Forrester cuenta la historia de un joven que descubre su talento gracias a un viejo escritor.
Sin embargo, esa lectura resulta insuficiente.
La estructura narrativa está organizada para producir un efecto más complejo: mientras Jamal y Forrester revisan sus propias percepciones, la película espera que el espectador haga lo mismo.
No basta con observar el cambio de los personajes.
El espectador es invitado a preguntarse continuamente:
  • ¿Cómo estoy interpretando a Jamal?
  • ¿Qué imaginé sobre Forrester antes de conocerlo?
  • ¿Qué prejuicios comparto con Crawford?
  • ¿Qué significa realmente educar?
  • ¿Qué entiendo por inteligencia?
  • ¿Quién tiene derecho a ser reconocido como autor?
La película, por tanto, presupone un espectador dispuesto a investigar su propia manera de mirar.
  1. El espectador comienza compartiendo los prejuicios de los personajes
Una de las estrategias narrativas más importantes consiste en no situar inicialmente al espectador por encima de los personajes.
Al contrario.
Lo hace participar de muchas de sus percepciones.
Por ejemplo.
Al comienzo conocemos a Forrester mediante rumores.
El edificio.
La ventana.
El anciano misterioso.
Los vecinos.
El silencio.
La película induce al espectador a construir una imagen semejante a la de Jamal.
Solo posteriormente desmonta esa interpretación.
Lo mismo ocurre con Jamal.
Inicialmente aparece como un excelente jugador de baloncesto.
Poco a poco descubrimos otra dimensión de su identidad.
El espectador aprende que también él había reducido a los personajes a categorías demasiado simples.
La película convierte esa equivocación en experiencia pedagógica.
  1. El espectador debe tolerar la incertidumbre
La película evita explicar inmediatamente las motivaciones de los personajes.
No sabemos desde el principio:
  • por qué Forrester vive encerrado;
  • qué escribe Jamal;
  • por qué Crawford actúa de determinada manera;
  • qué papel tendrá cada personaje.
Esta incertidumbre obliga al espectador a suspender el juicio.
Desde Gadamer, esta suspensión constituye una condición de toda comprensión auténtica.
Comprender exige permitir que el texto contradiga nuestras expectativas.
La película supone un espectador capaz de esperar.
No uno que busque respuestas inmediatas.
  1. El espectador debe revisar continuamente sus interpretaciones
Cada escena reorganiza el sentido de escenas anteriores.
Por ejemplo.
Cuando conocemos el talento literario de Jamal, reinterpretamos todas sus actuaciones previas.
Cuando conocemos la historia de Forrester, reinterpretamos su aislamiento.
Cuando aparece la acusación de plagio, reinterpretamos la aparente neutralidad de la escuela.
La comprensión nunca permanece fija.
Cada nuevo acontecimiento obliga a reconstruir el significado de toda la historia.
La película supone un espectador hermenéutico.
No un consumidor pasivo de información.
  1. Un espectador capaz de reconocer sus propios prejuicios
Quizá el mayor aprendizaje del espectador consiste en descubrir que comparte algunos prejuicios con los personajes.
Muchos espectadores pueden sorprenderse pensando inicialmente:
  • Jamal parece principalmente un deportista.
  • Es extraño que escriba tan bien.
  • Forrester parece una persona peligrosa.
  • Crawford parece simplemente un profesor exigente.
La película no condena inmediatamente estas interpretaciones.
Las deja aparecer.
Luego las desestabiliza.
Ese procedimiento obliga al espectador a experimentar el funcionamiento de sus propios estereotipos.
La película no denuncia solamente el prejuicio.
Hace que el espectador lo viva.
  1. El espectador como investigador de percepciones
Desde la perspectiva de la investigación protagónica, el espectador ideal sería alguien que convierte cada escena en un episodio para investigar su propia percepción.
Cada secuencia podría activar preguntas como:
  • ¿Qué pensé inicialmente?
  • ¿Por qué pensé eso?
  • ¿Qué elementos culturales influyeron?
  • ¿Qué emoción organizó mi interpretación?
  • ¿Qué escena modificó mi comprensión?
  • ¿Qué aprendí acerca de mi propia manera de mirar?
El espectador deja de estudiar únicamente la película.
Empieza a estudiarse mientras la observa.
  1. La película presupone un espectador emocionalmente disponible
No basta comprender intelectualmente.
La transformación exige implicación afectiva.
La película necesita que el espectador experimente:
  • simpatía;
  • frustración;
  • indignación;
  • esperanza;
  • ternura;
  • incertidumbre;
  • admiración.
Estas emociones no son accesorios narrativos.
Constituyen el mecanismo mediante el cual el espectador reorganiza sus interpretaciones.
Sin emoción, la película perdería gran parte de su potencia pedagógica.
  1. Un espectador dispuesto a abandonar identidades simples
Toda la película combate las identidades unidimensionales.
El espectador aprende que una persona nunca es únicamente:
  • deportista;
  • profesor;
  • anciano;
  • escritor;
  • joven del Bronx;
  • estudiante;
  • genio;
  • marginado.
La película presupone un espectador capaz de aceptar la complejidad humana.
No uno que necesite clasificaciones rápidas.
  1. El espectador debe aprender a leer silencios
Mucho de lo importante nunca se dice explícitamente.
Forrester comunica mediante:
  • pausas;
  • gestos;
  • miradas;
  • objetos;
  • rutinas.
La película supone un espectador que interpreta silencios.
No solamente diálogos.
En términos hermenéuticos, los vacíos también producen significado.
  1. Un espectador capaz de distinguir explicación y comprensión
La película nunca reduce a Crawford a un villano absoluto.
Tampoco convierte a Jamal en héroe perfecto.
El espectador debe aprender que comprender una conducta no significa justificarla.
Comprender a Crawford implica analizar:
  • su relación con la autoridad;
  • su cultura institucional;
  • su narcisismo profesional;
  • sus prejuicios.
No implica aprobarlos.
La película espera un espectador éticamente complejo.
  1. La construcción progresiva del espectador
La evolución del espectador puede representarse mediante un proceso paralelo al de Jamal.
Etapa
Personajes
Espectador
Percepción inicial
Interpretan desde prejuicios
Observa mediante categorías simples
Encuentro
Aparece una experiencia inesperada
Descubre información contradictoria
Crisis
Las interpretaciones dejan de funcionar
Debe revisar su comprensión
Reflexividad
Examina su propia percepción
Reconoce sus prejuicios como espectador
Transformación
Actúa de otra manera
Aprende a interpretar con mayor complejidad
La película construye un aprendizaje simultáneo.
Los personajes aprenden.
El espectador también.
  1. Desde Ricoeur
Paul Ricoeur sostiene que toda narración refigura la experiencia del lector.
No salimos iguales después de comprender una historia.
Descubriendo a Forrester presupone un espectador dispuesto a dejar que la película reorganice:
  • su comprensión del talento;
  • su idea de educación;
  • su concepto de éxito;
  • su percepción del reconocimiento;
  • su manera de entender la amistad.
La narración modifica la identidad narrativa del propio espectador.
  1. Desde Gadamer
Gadamer afirma que comprender supone una «fusión de horizontes».
La película espera precisamente eso.
El horizonte del espectador debe encontrarse con:
  • el horizonte de Jamal;
  • el de Forrester;
  • el de Crawford;
  • el de Claire.
Comprender significa ampliar el propio horizonte.
No confirmar el que ya poseíamos.
  1. Desde Žižek
Žižek diría que la película obliga al espectador a descubrir sus propias fantasías ideológicas.
Creemos saber:
  • quién puede escribir;
  • quién posee talento;
  • qué aspecto tiene un intelectual;
  • qué significa el mérito.
La película rompe esas fantasías.
No únicamente las de los personajes.
También las del espectador.
  1. Desde Deleuze
Deleuze permitiría decir que la película no espera un espectador que juzgue personajes.
Espera un espectador capaz de acompañar devenires.
No observa identidades.
Observa procesos.
La pregunta deja de ser:
¿Quién es Jamal?
Y pasa a ser:
¿En qué se está convirtiendo?
La misma pregunta termina dirigida al espectador.
  1. Desde Hannah Arendt
Arendt insistiría en que comprender exige imaginar el punto de vista de los otros.
El espectador debe practicar una «mentalidad ampliada».
Debe intentar pensar desde:
  • Jamal;
  • Forrester;
  • Crawford;
  • Claire.
No para justificar todas las conductas.
Sino para ampliar su capacidad de juicio.
  1. Desde Antonio Damasio
Damasio mostraría que la película necesita un espectador corporalmente implicado.
No aprendemos solamente porque comprendemos argumentos.
Aprendemos porque nuestras emociones cambian.
La indignación frente a Crawford.
La ternura hacia Forrester.
La admiración por Jamal.
Estas emociones reorganizan la memoria y permiten nuevas interpretaciones.
  1. El espectador reflexivo
La película parece suponer finalmente un espectador que reúna seis capacidades.
Primera
Reconocer que sus primeras interpretaciones pueden ser equivocadas.
Segunda
Aceptar la incertidumbre mientras la historia se desarrolla.
Tercera
Relacionar emoción y comprensión.
Cuarta
Revisar críticamente sus propios prejuicios culturales.
Quinta
Acompañar la transformación de los personajes sin reducirlos a categorías.
Sexta
Trasladar ese aprendizaje a su propia vida.
  1. Hacia un «espectador protagónico»
Desde la investigación protagónica puede proponerse una categoría nueva.
La película no necesita únicamente un espectador activo.
Necesita un espectador protagónico.
Este espectador convierte la experiencia cinematográfica en investigación sobre sí mismo.
No pregunta únicamente:
¿Qué aprendió Jamal?
Pregunta además:
¿Qué descubro sobre mi propia percepción mientras observo a Jamal?
La película deja entonces de ser un objeto.
Se convierte en una práctica de auto investigación.
  1. Conclusión
Descubriendo a Forrester supone un espectador dispuesto a modificar su manera de percibir. La obra no comunica la transformación de los personajes mediante explicaciones didácticas, sino haciendo que el propio espectador atraviese un proceso análogo de revisión de sus interpretaciones.
Este espectador comienza compartiendo muchos de los prejuicios presentes en el relato. Aprende, junto con los protagonistas, que las personas no pueden comprenderse desde categorías simples, que las identidades son históricas y abiertas, y que toda percepción está mediada por emociones, experiencias y marcos culturales.
Desde esta perspectiva, la película no solo cuenta una historia de aprendizaje. Construye las condiciones para que quien la contempla experimente un aprendizaje semejante.
El verdadero protagonista de la película no es únicamente Jamal ni Forrester.
Es también el espectador que acepta investigar críticamente la manera en que mira a los otros y, al hacerlo, descubre que la mayor transformación posible ocurre cuando la mirada se vuelve capaz de examinarse a sí misma.
Ese es el paso desde un espectador observador a un espectador reflexivo y, finalmente, a un espectador protagónico, que convierte el cine en una experiencia de transformación de su propia percepción.
Esta noción de espectador protagónico dialoga con nuestros trabajos sobre investigación protagónica y reflexividad perceptiva, pero añade un elemento nuevo: el espectador no solo interpreta la película; la película organiza un dispositivo para que el espectador interprete sus propias interpretaciones. Ese desplazamiento convierte la experiencia cinematográfica en una forma de investigación de sí mismo y puede constituir un aporte teórico original para una hermenéutica pedagógica del cine.

Esta es una de las preguntas hermenéuticas que se pueden formular sobre la película “Descubriendo a Forrester”. La película no solo construye personajes; también construye un espectador. Desde una perspectiva hermenéutica, inspirada en Paul Ricoeur, Hans-Georg Gadamer, Umberto Eco, Julio Cabrera y nuestra noción de reflexividad perceptiva, puede afirmarse que la película presupone un tipo específico de receptor capaz de aprender junto con los protagonistas.

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