El título de la experiencia fue: «La ruta de opinantes”. Se invitó a los transeúntes a vivir una experiencia reflexiva, donde debían opinar respecto de 16 frases instaladas en carteles instalados en el transcurso de una cuadra, sobre el “sentido de la política”.
Primariamente se les solicitó en una esquina, al comienzo de la calle, que contestaran la siguiente pregunta: ¿Para usted tiene sentido la política?, depositando en una caja, 1 de tres tarjetas, de colores verde, amarillo y roja.
Se depositaba en la caja una tarjeta Verde: tenía mucho sentido; Amarilla: poco sentido; o Roja: nada de sentido.
Luego caminaron una cuadra de la calle mirando y reflexionando respecto a frases expuestas en 16 carteles colocados en las paredes. Ocho carteles con frases alusivas al “sentido de la política” y otros ocho carteles con frases referidas al “sin sentido de la política”.
Al llegar al término de la cuadra de la calle fueron convidados a contestar, con las tarjetas, nuevamente la pregunta, ¿Para usted tiene sentido la política?
Los participantes, superaron los dos centenares, y luego de contabilizar las tarjetas, el resultado fue: al inicio de la calle el 80% de los participantes opinó que la política tenía poco y nada de sentido, luego de transitar por la calle con las frases, el 70% opinó que la política tenía mucho sentido.
La hipótesis era que la crisis de los partidos políticos, en parte importante, era una crisis de sentido que se puede superar mediante un proceso de reflexividad.
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